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Desde la gestación, los bebes experimentan diversas sensaciones y registran diferentes experiencias a través del espacio intrauterino.
El cuerpo de la mamá, este lugar que ella ofrece, se convierte en el primer medio que comunica al bebé con su entorno.
En el vientre materno, percibe y siente muchos estímulos: sonidos, movimientos, luces, sensaciones…para él todo “allí dentro” está en continuo movimiento pero vivido y experimentado como un dulce y suave acunamiento. En los comienzos, el bebé conoce y vive su cuerpo en fusión con el de su madre, donde el contacto corporal promueve y favorece el reconocimiento de su propio cuerpo, lo que irá haciendo superar la etapa de amalgamiento corporal que hasta ahora tenía con ella.
Al nacer, se encuentra frente a un mundo que imprime en él, nuevas experiencias, sensaciones, emociones…está en un afuera que quizás pueda tornarse abrumador (por lo nuevo y lo distinto): frío, espacioso, ruidoso y silencioso a la vez…Entonces, el niño estará en una búsqueda constante de sensaciones agradables y placenteras vividas ya durante tanto tiempo en el seno materno, esto mismo promueve la construcción de una imagen, de su propio cuerpo, lo que le irá permitiendo tomar conciencia de sí, como sujeto independiente.
Por ello, a través del contacto piel a piel, de la comunicación y del juego de miradas le devolvemos al bebé esas sensaciones anheladas y deseadas desde el momento de su nacimiento ya que mediante ellas, recuperará el sentimiento de seguridad, paz y contención.
El contacto corporal permite la creación de vínculos profundos, porque mediante este, tanto el bebé como quien ofrece y dispone este momento, se permiten conocerse, descubrirse y entregarse, en sus tiempos; las sensaciones de placer que allí aparecen afianzan y refuerzan esa relación de a dos.
Cada bebé disfruta y recibe cada masaje en función de sus particularidades. Algunos gozan con caricias y masajes suaves; otros mediante el contacto firme y sostenido. Lo importante es lograr mantener un ritmo constante, al que se llegará a medida que se avanza en el mismo, a esto se suma el juego de miradas entre ambos protagonistas.
Cuanto tiempo debe durar el masaje? No existe el tiempo reloj…cuando el bebé es recién nacido, este momento se convierte en un instante de caricias y el tiempo resulta solo unos minutos…pero este tiempo se ira prolongando a medida que el bebé vaya creciendo.
Desde qué edad y hasta cuando? Desde el momento mismo que el bebé nace...no hay un tiempo establecido para ponerle fin a los momentos de masajes…mientras ambos se sientan gozosos y plenos de ello.
Los masajes, no solo sirven como medio de comunicación y encuentro con el bebé, sino también es importante saber que actúan sobre el sistema inmune, las articulaciones, el sistema circulatorio y respiratorio. Pero para ello, existen técnicas específicas que deben aprenderse para mejorar la calidad del masaje que se le brinda al niño. Una de las técnicas más conocidas es SHANTALA, esta es una técnica india y se caracteriza por la firmeza y el ritmo que realizado de manera tranquila y paciente, le brinda al bebé tranquilidad y seguridad.
Recomendaciones útiles:
• Es importante no hablar durante el momento del masaje, para que la comunicación pueda darse a través de la mirada, del contacto piel a piel y de la expresión corporal de cada uno. En palabras de Leboyer “…háblele a ese bebé con los ojos, con las manos. Con su ser”
• Para dar un masaje, debes estar cómodo. Puede resultar necesario relajarse primero uno y buscar una posición confortable de modo que ambos puedan experimentar placer en este momento tan íntimo.
• Frotarse las manos y en lo posible entibia los aceites que se vayan a aplicar sobre la piel del bebé.
• Realiza los masajes previos al baño del niño, de modo que pueda limpiarse la piel y además ayuda al bebé a distenderse y relajarse mejor.
• Es importante que tu bebé esté dispuesto, sin hambre y sin estar irritable. Los masajes no sirven para calmarlo sino para tener un encuentro entre los dos.
• El ambiente debe estar climatizado, ya que es mejor que el bebé esté sin ropa.
• Puedes usar música suave y trata de mantener siempre la misma, de modo que tu bebé comience a asociar la música con su momento de masajes, de encuentro íntimo y comunicación con quien esté en ese momento con él.
• Puedes ubicar al bebé entre tus piernas o preferentemente sobre ellas. Así el contacto que el bebé tiene con tu cuerpo es más íntimo, cómodo y acogedor.
• Para finalizar el momento de masajes, envuélvelo en una manta, tómalo en brazos y acúnalo un instante. Esto le dará la noción de que el momento ha culminado.
 Lic. Natalia Villalón Kgia y Ftpia mp.3333 Prof. Masoterapia Staff Nascere
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