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Aportes desde la Psicomotricidad
La Psicomotricidad como disciplina se encarga de estudiar y observar al niño desde una mirada global y unificada, basada en una dinámica indisociable motriz- psicológica, la cual expresa a través del propio cuerpo los deseos, intereses, emociones, aprendizajes, etc. del niño. Cuando hablamos de psicomotricidad entonces, no podemos dejar de mencionar la interrelación existente entre mente y cuerpo, sumergidas éstas en un tiempo y un espacio; para ello se tiene en cuenta al momento de intervenir el juego como herramienta indispensable de trabajo. Es a través del accionar lúdico del niño que podemos evidenciar lo que le está pasando, lo que piensa, siente, necesita, reclama, etc., por esta simple razón debemos ser muy cautos como papás a la hora de elegir qué le vamos a ofrecer para jugar y en qué momento. Teniendo en cuenta que mientras más temprana es la edad de nuestros niños, más fácil es para él aprehender nuevas experiencias y transformarlas en actos inteligentes; esto debido a la maleabilidad que tiene nuestro cerebro en esta etapa de la vida. De esta manera le estamos dando la posibilidad de desarrollar al máximo sus potencialidades; algunos mostrarán más interés por los deportes, otros por las artes, por la música, la lectura, etc., es de acuerdo a dichos intereses que le brindaremos las herramientas necesarias en el momento más oportuno.
Lo importante aquí no sólo es la cantidad de tiempo que dedicamos como padres a compartir con ellos, sino la calidad del mismo. Es necesario poder mantener un rol activo dentro de la actividad que nuestro hijo quiera realizar, no sólo solicitan que los observemos y podamos descubrir ese fascinante mundo irreal y placentero, sino que seamos partícipes de las experiencias que ellos mismos viven y quieren compartir.
Según las edades se tendrán en cuenta diferentes alternativas para desarrollar un juego sumamente atractivo y enriquecedor, aquí describiremos algunos consejitos a tener en cuenta:
* Para los más pequeñitos (desde el nacimiento hasta el ingreso a jardín): Es importante generar un buen vínculo con nuestros hijos desde el nacimiento, sea por medio de la lactancia, el momento del baño, de irse a dormir, entre otras cosas. Para ello se sugiere hablarles continuamente, cantarles, sonreírles en nuestros relatos, jugar con nuestros tonos de vos, etc. Es a través de la mirada y el contacto piel a piel que el niño va explorando todo lo que le rodea, es su primera forma de aprender. Esto ayudará a que en edades posteriores logre ser más atento, constante en sus actividades, de carácter más lábil, con mayor capacidad de resolver situaciones problemáticas cotidianas por sí mismo y demás virtudes que refieran a su personalidad y relación con los demás. Son los juegos corporales, como el mecer, acunar, arropar, los masajes a la hora del baño, las canciones a la hora de vestirlos o cambiarlos, el aparecer y desaparecer, etc. lo que le significará más al niño; siendo la imitación de nuestras acciones la primera forma de llevar a cabo una actividad dual. Se recomienda para este tipo de actividades como cualquier otra, ser reiterativos y constantes en nuestro accionar, ya que es por medio de la repetición que adquieren los primeros aprendizajes y los incorporan a sus rutinas diarias. Dentro de esta forma tan sencilla y placentera de llegar a vincularnos con nuestros hijos están incluidos los límites, los cuales a veces implican restricciones como así la mera diferenciación entre lo que se debe y no se debe hacer, no menos importante a la hora de educar.
* Para los más revoltosos (desde que inician el jardín de infantes hasta la escolaridad): En estos casos vamos a priorizar el despliegue motriz. Esta es la etapa en donde necesitan constantemente descargar energías y transmitir sus ansiedades de una forma sumamente impulsiva como lo es a través del movimiento. Son los juegos de destrucción lo que más los motiva. La explicación a ello data de la posibilidad que tienen ahora de “manejar y controlar” su propio cuerpo; es una etapa en donde ya son independientes en su andar, corren, saltan, hacen piruetas, miden todo el tiempo los límites del propio cuerpo y éste en relación al espacio en donde están inmersos, brindándoles la posibilidad de estar constantemente en actividad. Esto se puede ver en sus dibujos, en la utilización de plastilinas, témperas, rasgado de papel, bollitos de tela o papel, la utilización de pelotas, la construcción de torres, puentes, etc. Por ello es tan importante que les dejemos explorar, probar, vivenciar, sentir, descubrir; para que de esta forma desarrollen al máximo su imaginación y creatividad, aprendan a compartir, respetar turnos, acatar órdenes y reglas de juego, etc. Los adultos cumplimos un rol muy importante en esta etapa, ya que los niños pasan de una etapa de juego paralelo, en donde se centran en su propio juego y sus juguetes, pudiendo hacerlo junto a otro niño sin hacerlo partícipe del mismo, a una etapa en donde necesitan compartir y hacer del quehacer lúdico su primer actitud social. El poder ser parte de este tipo de experiencias para nuestros hijos es sumamente valioso, jugamos a ser superhéroes, alumnos y no profesores, secretarias, vendedores, bancarios, extraterrestres y un millón de personajes más, los cuales son creados por ellos mismos, y es esto precisamente lo que los llena de regocijo, poder ver a sus propios padres que se muestren de igual a igual en estos atractivos juegos.
* Para los más grandes (época de escolarización primaria): Comienza una nueva etapa, en donde gran parte del día no tienen tiempo ni lugar para juegos de despliegue motor, sino que pasan varias horas dentro de la escuela, la cual demanda mayor capacidad de atención, concentración y nada de dispersión. Son aquí los juegos didácticos los que comienzan a ser atractivos, no requieren de mucha descarga de energía pero sí de mayores estímulos intelectuales. El comenzar con la lecto-escritura es un desafío que los motiva a conocer más acerca de la resolución de acertijos, de problemas simples con muchas variantes, de juegos que incluyan la utilización de letras y números, desafíos éstos que implican utilizar más su mente para lograr nuevos aprendizajes. No deben dejarse de lado los juegos corporales ni de despliegue motriz, ya que estos son tan necesarios como los juegos de concentración. Tenemos por un lado entonces la posibilidad de compartir con nuestros hijos juegos deportivos, ya que ahora logran comprender y respetar turnos y reglas de juego, como por otro lado compartir juegos de mesa, de cartas, etc. En el caso del básquet, fútbol, tenis y demás deportes atractivos para ellos, no sólo potencian sus habilidades sino que fortalecen el juego grupal, la capacidad de espera, y por sobre todas las cosas el poder hacer una actividad de su propio interés, en donde puedan compartir tiempo con amigos y familia. Esto también puede observarse en niños que prefieren la danza, tocar algún instrumento musical, entre oras cosas.
Estos son algunos aportes que merece la psicomotricidad para el enriquecedor rol de ser padres. Son ellos mismos (los padres) los primeros educadores, los que brindan el amor más sincero, los que acompañan su crecimiento, los que les brindan nuevas experiencias, los que son contenedores, los que guiarán su camino para ser excelentes personas. Por ello es tan importante poder como padres dedicar el tiempo que nuestros hijos merecen.
¡En el mes del niño saquemos lo más preciado de nosotros mismos, la inocencia de la infancia, compartamos con nuestros hijos!
 Brígida Walker Psicomotricista Nascere
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