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Llegan las vacaciones y automáticamente surge la pregunta ¿qué hacer?, ¿cómo organizar los horarios para aprovechar el tiempo con los chicos?, ¿pasamos tiempo en casa o salimos de paseo?, entre tantos otros cuestionamientos más. Lo importante es tener la iniciativa y predisposición como para realizar diferentes actividades en familia, escapando de la rutina anual. Para ello debemos tener en cuenta ciertos consejitos y contar con un amplio abanico de opciones, si no las hay… crearlas.
Teniendo en cuenta que por cuestiones de fuerza mayor, laborales por ejemplo, los adultos disponemos de poco tiempo para llevar acabo diferentes actividades con nuestros hijos, lo esencial es tener presente la calidad del tiempo que pasamos con ellos y la respuesta que deviene por parte de los mismos, luego de compartir cualquier situación lúdica placentera. En relación a esta calidad, lo indispensable es darle la posibilidad al niño de elegir qué hacer, qué actividad, con quien/es, en qué lugar; esto, siempre y cuando se haga en el marco de las posibilidades y opciones que demos los adultos.
Va a ser en estos momentos en donde afianzaremos el vínculo con nuestros hijos, podremos ir conociendo cuáles son sus intereses –más aún en edad escolar en donde se observan cambios constantes- , sus inquietudes, sus miedos, alegrías, tristezas. Es justamente el tiempo vacacional cuando los niños depositan mayor expectativa en sus progenitores, buscando y depositando en ellos no sólo peticiones, ansiedades, intereses, sino también la necesidad de compartir un mismo espacio de interacción y por sobre todas las cosas la participación activa de los adultos, en los juegos que ellos mismos idean, lo cual les brindará mayor seguridad, confianza e independencia en su accionar.
Es este tiempo que les dediquemos, el que favorece y promueve que desarrollen al máximo sus potencialidades, teniendo en cuenta que la etapa de la niñez, es el período en el cual el cerebro es más plástico, recibe información constante que es aprehendida, tiene mayor capacidad de recepción de la información que brinda el medio, selección de la misma, crear y recrear sobre dichos aprendizajes. Tips para tener en cuenta en estas vacaciones invernales
Actividades para el hogar:
- Participar en la rutina del adulto por medio de los hábitos, como por ejemplo, preparar juntos el desayuno, participar de las tareas hogareñas, ir a hacer las compras en familia, darles la posibilidad de realizar alguna actividad que ellos mismos elijan por un tiempo determinado, mirar películas infantiles juntos, cocinar con la ayuda de los niños, etc. Esto favorecerá a su autoestima y delimitará el rol que cumple dentro del hogar, al mismo tiempo que promueve las responsabilidades y los deberes; ya que la escuela en este momento no tiene participación activa frente a este hecho.
- Organizar el día con horarios, actividades que sean de su responsabilidad como tiempo de ocio. Esto incluye, si se le permite pasar tiempo en la computadora, play station, televisión y demás actividades que no sean positivas durante tiempos prolongados, reducir el tiempo destinado a ello y que sea respetado; coordinar esto con actividades de recreación de otro tipo.
- Incorporar los juegos didácticos diariamente en caso de no hacerlo con frecuencia, por ejemplo, juegos de mesa, armado de rompecabezas, lectura de historietas, juegos reglados, actividades como pintar, colorear, recortar, juegos de roles (superhéroes, disfraces) y todo tipo de actividades lúdicas que promulguen la puesta en juego de su capacidad creadora, de respetar turnos y límites, de abstracción y representación (lo cual favorece el desarrollo intelectual), de sociabilización, de maleabilidad en su carácter y personalidad y demás ventajas del juego compartido. Es importante que el adulto, como se hizo mención anteriormente, tenga una participación activa en el desarrollo de la misma y no sea sólo el precursor o solo el que determine el cómo llevarlas a cabo.
- Generar rutinas placenteras a la hora de irse a dormir, quizás compartiendo una película en la cama, leyendo cuentas o contando historias familiares, programar actividades todos juntos para el día siguiente, etc. Esto favorecerá su sueño y descansará de manera más relajada.
En caso de ser niños más pequeños las actividades que se pueden compartir son del tipo sensorial, vincular, aprovechar a escuchar música juntos, estimular su lenguaje a través de relatos de cuentos, de historias narradas, de canciones; participar también en los juegos de dame- tomá, organizar el juego en sí, no sobre estimular, brindarles el tiempo que necesitan para cada actividad.
Actividades fuera del hogar:
- Compartir tiempo al aire libre ayudará a que se dispersen, no sólo los niños sino también los padres. De acuerdo a las posibilidades pueden:
- Ir al cine, recorrer algún museo o paseo de su interés, participar de las actividades gratuitas que suele haber en vacaciones como de lectura al aire libre, obras de teatro, salones de juego,
- Una tarde en la plaza o el parque, estas actividades promueven en los niños de la etapa escolar desarrollar al máximo su capacidades motoras, en donde en otros espacios quizá no tengan la posibilidad. Los juegos de la plaza, los partidos de fútbol, el juego de la casita para las nenas, el elástico, son actividades a las que por lo general no tienen tiempo ni lugar de acceder. Aquí ponen en juego un mejor despliegue motriz, estimulan las coordinaciones, los movimientos globales, incluyendo actividades como saltar, lanzar, correr, etc. La puesta en actividad de su cuerpo en este tipo de actividades que demanda desgaste físico y energético, favorece que mejoren la rutina y horarios alimentarios, de vigilia sueño y su capacidad de dispersión.
- En caso de salir de paseo, es importante que el niño acceda a la información constante de los lugares que visitan. Por ejemplo en el viaje mostrarles los lugares que transitan, las costumbres de cada lugar, los nombres de las diferentes ciudades, entre toda la información que dispongan. Esto no sólo los mantiene entretenidos y disfrutan del viaje sino que además ayudan a su crecimiento y desarrollo intelectual; es importante que estimulemos su sabiduría, por más mínimo e irrelevante que nos parezca un dato o información que aportemos.
Estas son algunas sugerencias, pequeñas cosas a tener en cuenta, que por mínimas que parezcan ayudan en gran medida a que los niños disfruten de las vacaciones, darnos el tiempo de disfrutar junto a nuestros hijos, porque ellos lo necesitan y nosotros necesitamos de la felicidad y alegría que nos brindan día a día. Nunca olvidemos que cada adulto también lleva un niño dentro.
¡A disfrutar de estas esperadas vacaciones!
Pmsta. Brigida Walker Psicomotricista Estimulación temprana Staff NASCERE
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