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No son enfermeras ni médicas obstetras, sino mujeres capacitadas en contener afectiva y emocionalmente a las jóvenes antes e inmediatamente después del parto. Se las denomina duolas y está demostrado que su intervención reduce el número de cesáreas, el uso de analgésicos y produce partos más cortos. En la provincia, la Maternidad Nacional es el primer centro formador del interior del país. Éstas duolas ofrecerán sus servicios voluntariamente. Natalia Guantay - nguantay@lmcordoba.com.ar
La llegada de un bebé es tal vez el acontecimiento más importante en la vida de una mujer, sobre todo si la criatura es el resultado de un proceso cuidadosamente planificado y esperado por sus progenitores. Sin embargo, todos sabemos que esta no es la regla general y en la mayoría de los casos los miedos, los grandes interrogantes sumados a la inexperiencia de quienes son madres adolescentes influyen de manera sustancial en este difícil proceso.
Es merced a la necesidad de dar respuestas a las dificultades que atraviesan las parturientas, que Córdoba abrió en la Maternidad Nacional el primer centro formador de duolas del interior del país. Cabe destacar que si bien Santa Fe, Buenos Aires, San Luis, y Santiago del Estero ya cuentan con esta capacitación, nuestra provincia es la primera en condiciones de emitir un título oficial avalado por la Secretaría de Extensión de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Córdoba.
Según explicó Natalia Villalón, coordinadora del área de preparación al parto (profilaxis perinatal) del nosocomio, "se trata de mujeres capacitadas en brindar acompañamiento afectivo a las jóvenes antes e inmediatamente después del parto". Su labor no reemplaza el de las enfermeras ni el del médico obstetra y su intervención no es biológica ni médica, sino sólo emocional.
Se asiste desde el silencio hasta la puesta en marcha de herramientas que mitiguen los temores propios que existen previo al parto y durante el puerperio, como se denomina al período posterior al nacimiento del bebé (dura entre 40 días y seis meses). Así, el abrazo, los masajes, la contención o la escucha son pilares básicos.
Sin dejar de reconocer la importancia que tiene para una mamá el acompañamiento que brinda la pareja, la profesional destacó que "aquí se acompaña desde otro aspecto, con una mirada objetiva que se entrelaza con la empatía y la necesidad de estar contenida, algo que el hombre no puede hacer, no porque no quiera sino simplemente porque es otro género".
Capacitación abierta
A diferencia de lo que ocurre en otras provincias (en que la formación está destinada solo a mujeres que han sido madres y por parto natural), en Córdoba la formación está abierta para jóvenes que no pasaron por la experiencia de ser mamás o tuvieron sus hijos por cesárea. "Para nosotros es indistinto, porque sostenemos que es posible trasladar el potencial instintivo que traemos como madres desde la infancia en que jugamos con muñecas, a esta mujer que está por tener su hijo", dijo Villalón. Y agregó que "la empatía que se genera es posible porque hay ciertas situaciones que sólo el género femenino puede entender".
Al grupo interdisciplinario lo integran un médico obstetra, una neonatóloga, un fisioterapeuta, psicólogas y una duola oriunda de Buenos Aires. Aunque están conformes con la capacitación que brindan, los profesionales insisten en la necesidad de que se incluya el voluntariado dentro del funcionamiento orgánico del nosocomio, "y no que la parturienta tenga que pedir el servicio o recurrir a instituciones privadas", sostuvo.
Las duolas realizan guardias de cuatro horas en la Maternidad Nacional, trabajan con las futuras mamás, ya sea en el trabajo de parto natural o cesárea o en la sala de puérperas.
Ni suegra ni mamá
La mayoría de quienes solicitan el servicio son jóvenes de 17 a 22 años. La contención que brinda la duola es fundamental si se sabe que el entorno familiar de la mayoría de ellas no recibe la noticia del embarazo de forma amena.
Para Villalón, quien también se desempeña en esa actividad, lo importante es que "la profesional no se pone en el rol de médico ni de familiar, no es una suegra ni una mamá que esté interponiéndose permanentemente, todo lo contrario. Genera un manto de invisibilidad donde sólo existen la parturienta y su pareja".
Hay otra realidad que no es menos importante. Y es que algunas de las mujeres que solicitan el servicio o bien son madres solteras o bien no cuentan con la posibilidad de permanecer junto a sus parejas durante el tiempo que dura el embarazo. "Es lo que sucede cuando los padres son viajantes o camioneros y deben ausentarse de sus hogares durante tiempos prolongados", dijo.
Sumar beneficios
Aunque su servicio es poco conocido en nuestro país, estudios demuestran que su intervención es de vital importancia. La participación de una duola produce, entre otras cosas:
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50% reducción de cesáreas.
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25% parto más corto.
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60% menos peticiones de espidual.
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40% menos uso de oxitocina sintética.
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30% menos de analgésico.
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40% menos uso de fórceps.
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Mejora el vínculo padres-bebé.
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Menos problemas con la lactancia.
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Menos incidencia de depresión posparto.
*Kennel, Kalus y Kennel (1993).
Como la antigua comadrona
La actividad de la duola se remonta a la antigua comadrona, que gracias a su conocimiento asistía a la madre y al bebé. No interfiere con el trabajo del médico obstetra; su trabajo consiste en acompañar emocionalmente a la mamá y a su pareja, desde el trabajo de parto hasta el puerperio. Esta actividad es muy reconocida y difundida en Europa, Estados Unidos y Canadá, pero en nuestro país esta tarea recién comienza a conocerse.
La Mañana de Córdoba, 04/09/2009 Sección: Sociedad. Página18.
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