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La Musicoterapia es una disciplina de la salud que se ocupa del estudio del complejo, sonido-ser humano utilizando la música y los sonidos como medios para fines terapéuticos, de rehabilitación, didácticos y/o preventivos.
El proceso terapéutico atiende a las necesidades físicas, cognitivas, emocionales y sociales utilizando para ello instrumentos musicales, música editada, canciones, la voz y otros materiales sonoros. La práctica musicoterapéutica es ejercida por un profesional calificado y debidamente entrenado, denominado musicoterapeuta. Sin embargo, y como es de suponer, el abordaje Musicoterapéutico en embarazo, parto, lactancia y crianza adquiere características particulares para cada uno de los procesos mencionados.
Para la pareja parental las aplicaciones de la musicoterapia pueden favorecer, en la etapa del embarazo, la comunicación y la conexión entre la futura mamá/el papá y su bebé, desarrollando tempranamente lazos fuertes e íntimos en el grupo familiar.-
Para entender mejor cómo es que puede establecerse esta conexión, es necesario saber que la audición es el primer sentido que un bebé desarrolla en el vientre materno, a partir del tercer o cuarto mes aproximadamente y el único que le permite conectarse con el exterior. Así es como a través de vibraciones, ritmos y melodías, una mamá, un papá y su bebé aún no nacido pueden entablar un estrecho y placentero vínculo.
Esto también permite estimular al bebé por nacer mediante la ejecución de instrumentos musicales, música grabada y la propia voz materna y/o paterna a través del canto utilizando la audición, como vía de comunicación primaria. Aquí tendría lugar la denominada estimulación prenatal.
La misma, propicia un espacio para atender la actitud que presentan los padres frente al embarazo, a fin de poder actuar de modo preventivo, actuando en pos de concientizar a los progenitores acerca de los beneficios para su bebé, a través de una herramienta sonora conocida durante la etapa prenatal que sirva como elemento segurizante, tanto para el parto como para reducir los niveles de estrés perinatales del mismo.
El trabajo con musicoterapia desde la más temprana fase del embarazo, ayudar a la futura mamá a la concientización y más fina percepción de lo que sucede a nivel sonoro/corporal en ella y en su bebé.
Por otro lado la espera, durante el embarazo, puede estar invadida de miedos, temores, ansiedades y expectativas típicas, de una situación que implica una proyección y cambios en la vida de la pareja parental; será uno de los objetivos de la musicoterapia el de intervenir reduciendo el nivel de ansiedad y estrés neonatal.
El nacimiento de un niño trae consigo otro nacimiento: el nacimiento de una nueva identidad como madre y como padre. La importancia de facilitar dispositivos que auxilien a la familia que está por nacer, desde un perfil psicológico, radica en que esta construcción identitaria necesita ir definiéndose desde lo más temprano posible, para poder recibir y acompañar con mayor conciencia a este bebé que llega al mundo.
Respecto de la situación del parto, un proceso musicoterapéutico puede preparar a la futura mamá para dicho momento brindándole posibles herramientas sonoro/musicales para el control y el tratamiento del dolor, estrés y ansiedad.
Durante el período de lactancia, según estudios recientes, parece favorecer la relajación de la madre y el recién nacido durante las tomas, proporcionando parte de las condiciones ambientales de manera que el momento de amamantar sea placentero y exitoso.
Luego del nacimiento del niño comienza una etapa de conocimiento, de reconocimiento y aprendizaje conjunto dentro de la familia. La musicoterapia interviene aquí desde numerosos posibles abordajes para el desarrollo de vínculos, el encuentro del niño con el mundo, con sus padres, con los objetos y todo lo que refiere a su universo social y emocional, así como también permite evaluar y estimular las funciones cognitivas, en relación al momento evolutivo que atraviesa.
Es importante aclarar a las familias que desean participar de una actividad musicoterapéutica, que la misma no conlleva un fin estético, sino que es un medio para expresar, elaborar o permitirse sentir los diferentes momentos y elementos de este proceso, por lo tanto los participantes no necesitan “saber música” sino que basta con que están predispuestos a transitar la experiencia.-
Mta. Lucía Noel Viera Musicoterapia. Staff Nascere
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