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La maternidad no es solo la expresión de un momento del desarrollo psicosexual que comenzó con el coito, sino que también confluyen aspectos relacionados con su historia personal, familiar y su cultura, tiñendo su psicoafectividad de una manera especial. Etapa que no esta libre de tensiones, conflictos y estrés, en el cual aparece un arduo trabajo psicológico para lograr la adaptación a los cambios. Aquí es fundamental la flexibilidad de ella, para que la adaptación pase sin conflictos. Existen muchas variables complejas que constituyen el perfil psicoafectivo de la mujer embarazada y cobran distintos matices según las diferentes culturas y desde las diferencias individuales. La aparición de conflictos permite inconscientemente a la mujer expresar con el cuerpo aquello que no puede verbalizar, generalmente escondiendo un sentimiento básico denominado ambivalencia. Pueden aparecer síntomas físicos o psicológicos como los vómitos, constipacion, obesidad, ansiedad, miedo, etc. La psicología de la gestante es el resumen del proceso evolutivo de esa mujer que comenzó el día de su nacimiento o de su concepción. Toda la problemática que la futura madre vivió desde la infancia hasta la fecha se reactivan en su embarazo y se suman los aspectos específicos del mismo, del entorno, de su familia, de la atención medica que recibe, de su medio. Sus temores son los subyacentes a la mayoría y algunos específicos relacionados con su historia personal. Entre ellos encontramos el temor al hijo anormal, temor a la perdida del atractivo físico, temor a la muerte propia o la del bebe, temor a no tener leche, temor al dolor, a la anestesia, a la cesárea, a lo desconocido, a la sexualidad en el embarazo y luego del mismo. Desde la salud mental, los síntomas, temores y cambios emocionales son considerados esperables en la medida que no produzcan bloqueos, paralizaciones o cuadros emocionales más intensos. No olvidemos que conjuntamente a estas sensaciones de crisis o altibajos emocionales, encontramos también sentimientos de logro, placer, felicidad, fortaleza, seguridad, auto confianza y orgullo que tienden a equilibrar el psiquismo de la futura madre. La experiencia psicológica personal que se desarrolla durante el embarazo dependerá del estado psíquico en que la mujer haya concebido dado que el proceso orgánico que subyace a este estado es utilizado por el aparato psíquico para expresar fantasías emocionales y conflictos preexistentes. El embarazo para la mayoría de las mujeres constituye un periodo de cambios, dudas, de ansiedades, de crecimiento que fluctúan durante todo el embarazo y en donde las ansiedades son surgidas por la necesidad de adaptación a una nueva situación.
La vivencia a través de los trimestres
Es en el primer trimestre del embarazo donde paulatinamente se va desarrollando el proceso identificatorio, aceptando el embarazo como parte integral de sí misma. Con el comienzo de modificaciones a nivel hormonal, van apareciendo los primeros síntomas que hacen sospechar el embarazo. Es a partir de aquí en donde comienza el sube y baja de las emociones tan cambiantes y de la aparición de temores, ansiedades, inseguridades y miedo por la irrupción de las hormonas, como el estrógeno y la progesterona que la hacen sensible a los propios sentimientos, a los estados de ánimos de otras personas y al mundo en general. Todo el cuerpo de la mujer sufre modificaciones y su organismo debe acomodarse, el útero comienza a crecer y los cambios hormonales atañen a todo el cuerpo. En el segundo trimestre aparece la panza que hace a la vista del mundo el símbolo efectivo del embarazo y con ella la percepción de los movimientos del bebe. El cuerpo cambia velozmente y con esto una nueva adaptación: cambio del esquema corporal. A medida que avanza el embarazo crecen las fantasías con respecto a la salud del bebe. Estas nuevas ansiedades calman las anteriores y colaboran a una cierta in diferenciación. En el tercer trimestre la inquietud aumenta, la ansiedad crece y el miedo de todo el embarazo se hace sentir en sentimientos ambivalentes de deseo y no deseo el parto, le teme y lo espera. Esta crisis se traduce en un cambio de animo donde la alegría por el nacimiento se entremezcla con el duelo de la perdida de la panza y pueden aumentar las ansiedades. Como la mama esta incluida dentro de pautas socioculturales que encuadran el embarazo y el nacimiento, no podemos dejar de mencionarlas ya que ellas van definiéndolo. Estas pautas, como su entorno, su pareja, su familia, delimitan y dibujan un medio particular que pueden condicionar, potenciar o inhibir el proceso de adaptación y elaboración psicológica del embarazo. Al mencionar a la pareja, esta tiene que tener una crisis que rompa la estabilidad que se venia teniendo para poder incluir a un nuevo integrante y adaptarse al incremento de la familia.
Cambios psicofísicos en el embarazo
Primer trimestre
- Falta de menstruación
- Fatiga y somnolencia
- Nauseas y vómitos
- Baja libido
- Aumento de las mamas
- Miedo, alegría, axhaltacion
- Irritabilidad y ganas de llorar
- Aumenta el apetito
Segundo trimestre
- Relaciones sexuales mas placenteras
- Constipacion
- Ataques de llanto
- Inseguridad
- Percibe los movimientos del bebe
- Dolor de espalda
- Le puede picar la panza
Tercer trimestre
- El bebe se mueve menos
- Dificultad para dormir
- Le cuesta movilizarse
- Aumenta el miedo al parto
- Baja la libido
- Se siente torpe
- Fatiga o mucha energía
El Nacimiento
El parto es un proceso multideterminado desde lo social, lo psicológico y lo corporal, tanto en la mujer en si, como en su grupo familiar, si bien la responsabilidad física y fisiológica del embarazo y el parto le corresponden a la mujer, todo el núcleo familiar vivencia una transformación que se denominaría reconstrucción de roles, una reestructuración familiar. Es el nacimiento de su hijo parte de la psicoafectividad donde se entremezclan el pasado, presente y futuro. Para ella como para su hijo en intenso el significado biológico de nacer, la separación de dos organismos que hasta ese momento han vivido juntos, el uno dentro del otro, en una relación de dependencia. A partir de la expulsión, el bebe cobra vida propia, debiendo hacerse cargo de una variedad de funciones fisiológicas que antes cumplía su madre. Por su parte, esta, que debió adaptarse al estado de gravidez, deberá pasar por un nuevo proceso de adaptación, de retorno a la situación de no estar embarazada. La noción de la perdida del estado y pasaje a otro, reactiva ansiedades en la parturienta ya que revive inconscientemente la angustia sufrida durante su propio pasaje por el canal de parto [angustia del trauma del nacimiento]. El nacimiento es para el bebe una de las crisis mas trascendentales que el ser humano debe enfrentar. Para la madre este acontecimiento esta cargado de mito, ansiedad y temor a lo desconocido. Debe enfrentar exitosamente este momento vital. Es fundamental para ambos este encuentro, para el desarrollo de la personalidad futura del niño y el restablecimiento de su relación materna.
Lic. Instr. Gabriela Sassi. Prof. Curso de Formación en Profilaxis Perinatal - nascere
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