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La estimulación no se acota a ningún contexto específico, por lo que bien podríamos pensar que en el verano una buena alternativa sería disfrutar del agua.
Cuando hablamos de Estimulación Temprana tenemos en cuenta que la misma pretende brindar, un conjunto de acciones que se traducen, en la proporción de estímulos en cantidad y calidad apropiada, con el fin de contribuir al desarrollo de capacidades físicas, psíquicas y cognitivas que posibilitan un desarrollo armonioso. El término temprano hace referencia a que las acciones mencionadas se desencadenan en un período de crucial importancia que comprende la edad de 0 a 3 años, el cual se caracteriza principalmente por ser sensitivo, por lo que el entorno en que el niño se encuentra inmerso cumpla con el papel de obstaculizador o facilitador de dicho desarrollo.  Ahora bien, la estimulación no se acota a ningún contexto específico, por lo que bien podríamos pensar que en el verano una buena alternativa sería disfrutar del agua, teniendo en cuenta que el mismo es un instrumento de enriquecimiento básico para los niños; ofreciendo una diversidad de estímulos que se traducen en una experiencia placentera y afectiva a la vez, sumamente importante si tenemos en cuenta que los niños aprenden jugando y la estimulación precisa de la presencia de un adulto significativo y referente. Por tanto, los beneficios de la estimulación temprana en el agua son varios y se podrían sintetizar de la siguiente manera: - Ofrece un amplio espacio que otorga mayor libertad en los movimientos, contribuyendo de esta manera en el desarrollo psicomotor del niño.
- Estimula la capacidad de juego, lo cual repercute positivamente en aprendizajes posteriores
- Fortalece la relación afectiva bebé-mamá-papá
- Ayuda a adquirir mayor seguridad
- Fortalece los sistemas cardiorrespiratorio e inmunológico, entre otros.
El agua proporciona la pérdida del centro de gravedad, permitiendo de esta manera una mayor amplitud de movimientos que contribuyen al desarrollo. No podemos eludir la importancia del factor afectivo, ya que “la sensación de seguridad debe estar presente en todo momento para permitir la exploración” (Ruiz, 1999), por tal motivo es que los adultos referentes deben garantizarla. A continuación se sugieren algunas actividades que pueden realizarse en el medio acuático:
- Deslizar al bebé en el agua privilegiando diferentes posiciones.
- Incentivar al bebé para que golpee las manos en el agua.
- Ofrecer juguetes u objetos e incentivar a que quiera tomarlos alejándolos paulatinamente.
- Utilizar diferentes apoyos cuerpo a cuerpo, sobre el hombro, la espalda, el pecho y desplazarse junto a él.
- Utilizar flotadores en forma de tubo para incrementar la actividad lúdica y el desplazamiento.
- Sujetar al bebé en el brazo y realizar un movimiento de rotación o giro imitando el movimiento de un “avión”.
 Pmsta: Pilar Martínez Staff Nascere
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